Arxiu per Noviembre, 2007
Javier Urra en Eivissa
El psicólogo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, profesor de la Universidad Complutense de Madrid y primer Defensor del Menor participa el viernes 23 de noviembre a las 19h en la Sala de Plenos del Consell de Eivissa en el debate-conferencia “Los conflictos padres-hijos en el hogar” con especial atención a las consecuencias de la separación de los padres.
Recomiendo encarecidamente esta conferencia pues el ponente es un buen comunicador y mejor profesional, además de una referencia básica en el tema del menor en España.
No hi ha comentaris¿Profesionales? ¿Sanitarios? Permítanme que me ría
Esto de celebrar aniversarios da para mucho: para ver y valorar el camino realizado, para ver los pasos provechosos y aquellos más estériles, etc. La realidad es que ejerzo mi profesión básicamente por una cuestión vocacional, porque creo en la persona y por haber podido afrontar con éxito varios procesos de crisis en mi vida en la que la ayuda de las/os especialistas fue un referente fundamental. Eso, y mi capacidad de esfuerzo, me permiten tras diez años de travesía sentirme satisfecho y con ilusión por seguir dedicando mi vida profesional a este santo oficio.
Los interrogantes del título son mi forma de plantear que como colectivo nos queda mucho trecho por ser tratados y reconocidos por la administración como profesionales y también como profesionales sanitarios a los que nos dedicamos a la psicoterapia en el ámibito de la psicología clínica y de la salud.
Yo no me siento tratado como un profesional por la administración de justicia (estatal) cuando esta se permite pasar varios meses en abonar un peritage judicial entregado en tiempo y forma al juez que te lo ha requerido, ni tampoco por la conselleria de interior (autonómica) cuando se permite adeudar el abono de los servicios prestados desde el mes de abril por un equipo de psicólogos -el de crisis y catástrofes- que en breve hará diez años que colaboran.
El ministerio de Sanidad está en la misma tendencia respecto al reconocimiento sanitario del psicólogo. Urge que el Gobierno pase de las palabras (tanto el PP y PSOE se han comprometido con nuestro colectivo -en período electoral, claro- en hacer realidad esa aspiración nuestra) a los hechos, de manera que la función y especialización sanitaria del psicólogo beneficie a la atención de la salud mental de todos. Somos más de 35.000 psicólogos -profesionales sanitarios de hecho pues ejercemos esta función dentro y fuera de la administración pública- que llevamos desde el año 2002 un vergonzoso, contradictorio y, a momentos, ilegal proceso de normalización de nuestra profesión liderado ya por dos gobiernos diferentes y, en breve si no media un milagro, cabe esperar que sea un tercer gobierno que tenga entre sus manos la patata caliente de resolver el contencioso este de los psicólogos cabreados que, sencillamente desean seguir ejerciendo su profesión sin que nos hagan estudiar nuevamente varios años en la universidad, deseamos seguir ejerciendo nuestra profesión sin tener que examinarnos -a estas alturas de la vida profesional- de funciones y competencias que hace años que desarrollamos eficazmente.
Mejor tomarlo a guasa, la verdad, para evitar quemarnos en este escenario. Creo que está llegando la hora -no soy profeta, mis referencias son que se acaba la legislatura y llevamos dos presidentes que nos dicen sí (Aznar y Zapatero) mientras hacen no- de alzar la voz aunque sea para decir que lo nuestro no se ha resuelto como nos han habían prometido, negociado y acordado en reiteradas ocasiones. En esto de alzar la voz veo un paralelismo quizás simplón aunque real entre la participación e implicación de los ciudadanos en la vida política y la de los psicólogos en su colegio profesional. Soy un absoluto convencido de que la unión es una herramienta de transformación social fundamental. Y que el hábito de prometer indiscriminadamente para luego incumplir los compromisos electorales poco hace a favor de la participación social y de unos gobernantes dignos de respecto.
Desde aquí, también reivindico a los psicólogos colegiados que más allá de la tendencia individualista y competitiva de los profesionales privados, más allá de las filias y las fobias favorecidas por cada escuela de psicologia, seamos capaces de buscar, crear, imaginar oportunidades de encuentro, intercambio de experiencias y proyectos que favorezcan una red de apoyo, ayuda, colaboración e intercambio más estrecha entre nosotros que la presente. Reconozco que el colegio de psicólogos balear trabaja mucho por estar cerca de los colegiados y ofrecerles recursos que faciliten su desarrollo profesional, aunque por experiencia de participar en el colegio también reconozco que dicho esfuerzo es insuficiente para contactar, entusiasmar y dinamizar un colectivo profesional amplio y rico en posibilidades, en torno a nuestra profesión y para afrontar este proceso largo y contradictorio el reconocimiento de la psicologia como profesión sanitaria.
Urge una respuesta para evitar que la actual situación administrativa limite o perjudique la carrera profesional de psicólogos que llevamos muchos años de ejercicio responsable con la administración y trabajando por la mejora de la atención de la salud mental de nuestro entorno.
No hi ha comentarisHonorar els nostres difunts
Ahir va ser el dia dels difunts, sortint de casa vam passar davant del cementeri i l’estampa era d’allò més entranyable: famílies senceres (adults, infants i majors) en esperit festiu, com qui va a una festa, amb rams i flors a les mans, discurriuen pels carrers per visitar, honorar i recordar als seus difunts.
Fa uns anys jo no entenia aquesta festa, les pèrdues que amb els anys vaig visquent me fan descobrir la importància de mantenir vius en el record i en el cor a aquelles/es (Micaela, Coloma, Francisco, Eulogio, Mercedes, Conchita, Toni, Maria José) que hem fet camí plegats i que ara no hi són.
Acompanyant persones que han perdut algú també veig de cada vegada més clar la necessitat d’aprendre a superar la negació d’una pèrdua sobtada o no desitjada, a desfer-se de l’ànsia i un vincle fusional amb el difunt, a sabre amollar quan és el moment, a acceptar la fintitud i els límits que la vida ens presenta, a sabre conviure amb els buids que la vida ens planteja (com deia un mestre meu, Fidel, “con señorío”), també a aprendre a obrir el cor als pròxims per tal de ventilar pors, dolors, debilitats i totes aquelles reaccions naturals i humanes que solem presentar els que quedam davant la pèrdua.
Per acabar recomanant diversos recursos que a mí m’han ajudat a aprendre a afrontar les pèrdues que en la vida he viscut: la teràpia ha estat la meva principal ajuda a l’hora d’assimilar les meves principals pèrdues, així com també el llibre de Iosu Cabodevila (Vivir y morir conscientemente), els tallers d’afrontament conscient de la pròpia mort (l’organitzat al col.legi de psicòlegs amb Fidel Delgado fa uns anys, fou una revelació per a mí) i l’experiència del silenci, la meditació i contemplació que amb tanta bellesa i austeritat pot gaudir-se a la película “El gran silencio”. Una pel.lícula també molt recomanables és “Las alas de la vida” on d’una manera molt humana i realista se’ns ofereix la possibilitat de veure un procés de viure amb intensitat i molta tendresa els darrers batecs de la vida, auqest projecte també ofereix un material didàctic (molt complet) per que els mestres puguin introduir aquest tema (la mort, afrontament de les pèrdues, reconeixement de límits, maneig emocional, solidaritat, saber demanar una mà) a l’ensenyament formal. Un repte interesant!!!
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